Piztu Psicología
MENÚ

    644 923 900

BLOG

Síndrome del impostor psicólogo Bilbao Piztu

El síndrome del impostor: ¿éxito merecido o engaño?

Escrito por Gabriela Ugarritza 01/04/2026

Es una vivencia mucho más común de lo que parece y que generalmente se lleva en silencio. Las personas que lo padecen tienden a creer que no merecen los logros obtenidos o a quitarles importancia, como si fuese un tema de suerte, casualidad o deber.


Podríamos definir el síndrome del impostor como una sensación de duda o negación sobre las habilidades, talentos o logros, a pesar de contar con evidencias que nos demuestren lo contrario.


Aunque no está registrado oficialmente como un trastorno psicológico, el síndrome del impostor se compone de una serie de síntomas que puede llegar a generar un gran malestar a nivel emocional y psicológico, pudiendo afectar a nivel académico, laboral o social.

 

 

¿Cómo saber si es mi caso?

 

Hay varios rasgos que pueden compartir las personas afectadas: dificultad para aceptar elogios, creencia de que otros son más capaces, temor a cometer errores, restarle importancia a lo que conseguimos y recrearnos en lo que hacemos mal.


No obstante, debemos recordar que cada persona es única y, por lo tanto, este síndrome también puede manifestarse de formas distintas.


Algunas personas lo viven desde el perfeccionismo. Se exigen a sí mismos unos estándares imposibles dealcanzar y, al ver que no cumplen con esa “perfección”, sienten que no ha sido suficiente.  Por ejemplo, si un amigo nuestro necesita ayuda y estamos muy pendientes, le hablamos a diario, nos acordamos de todas las fechas importantes, tratamos de mantenernos al día con todas las novedades… pero lo seguimos sintiendo como no hacer suficiente y no estar ayudando.


Otras personas lo experimentan sintiendo que no saben lo suficiente. Esto quiere decir que sienten que les falta conocimiento para realizar una tarea. Por ejemplo, al recibir un ascenso en el trabajo, pero sienten que no tienen la experiencia necesaria para ocupar ese puesto y que no van a ser capaces de hacerlo bien.


También existen personas que dudan constantemente de sus capacidades. Saben que en el pasado han sabido manejarse, pero piensan que en el futuro llegarán situaciones que no sabrán gestionar. Como, por ejemplo, el jefe de un grupo de rescate de montaña, que ya ha realizado rescates antes, pero siente que este tendrá características que él no pueda gestionar y por lo tanto no lo hará bien.


Sea como fuere, el síndrome del impostor nos hará dudar de nuestros méritos y hacernos sentir que no los merecemos.

 

 

Síndrome del impostor psicólogo Bilbao Piztu

 

 

 

¿Por qué está aquí?

 

No podemos decir que el síndrome del impostor tenga una única causa u origen, pero se cree que hay factores culturales, individuales y sociales que pueden contribuir a su aparición; como las expectativas familiares, los estereotipos de género, la presión por destacar o por no fallar, la comparación constante...


Además, puede aparecer en cualquier momento de la vida, aunque es más común en épocas de transición o cambio. Como cuando estamos empezando en la universidad, en un trabajo nuevo… Esto se intensifica aún más si nos movemos en entornos muy competitivos o demandantes.

 

 

¿Qué consecuencias puede traer?

 

En el ámbito profesional o académico, estas creencias pueden llevarnos a limitar nuestro potencial, como evitar ascensos, becas o nuevos desafíos por miedo a no estar a la altura.


Por otro lado, este síndrome puede provocar agotamiento o “burn-out” al estar realizando un esfuerzo extra para intentar cumplir con las expectativas autoimpuestas. A esto se le pueden sumar a su vez, otros síntomas como ansiedad, estrés crónico, baja autoestima, tristeza o desmotivación.


En el ámbito social, puede hacernos sentir que no estamos siendo buenos en nuestras relaciones y generarnos preocupaciones o miedos sobre cómo se sentirán las personas que tenemos al rededor. Esto podría verse, por ejemplo, en una pareja en la que uno de los miembros está mal y el otro siente que no está siendo todo lo comprensivo o empático que bebe para que su pareja mejore. Por mucho que su pareja le haga entender que no, por mucho que ya esté dando su 100%, sentirá que no es suficiente y eso le llevara a desarrollar otras emociones como culpa o ansiedad.

 

 

Estrategias para afrontar el síndrome del impostor

 

Aunque el síndrome del impostor puede ser difícil de manejar, no es imposible y existen diferentes estrategias que podemos utilizar.


· El primer paso siempre es reconocerlo y ponerle nombre. Entender que no estamos solos y que es una experiencia muy común puede ayudarnos a aliviar la carga y la inseguridad.


· Una estrategia que podemos utilizar es intentar no dar pie a los pensamientos automáticos. Entender que, la idea de no ser suficiente no tiene que ser verdad. Cuestionarnos las propias inseguridades en vez del contenido de estas, preguntarnos por qué es difícil aceptar ese logro, en vez de plantearnos si lo merecemos.


· Algo importante también es recordar nuestra historia y mirar lo que nos sucede con una perspectiva más amplia. Recordar nuestros logros anteriores, pensar en cómo afrontamos las dificultades y revisar nuestras capacidades puede ayudarnos a convencernos de que, efectivamente, nos merecemos todo lo que nos está ocurriendo.

 
· Al igual que repasamos nuestra historia, intentar mirarnos desde los ojos de otras personas puede ayudarnos a ampliar la perspectiva de nuestra situación. Recordar elogios o un feedback positivo recibido, también puede ayudarnos a sentir como más merecida nuestra situación.


· Otro paso importante es celebrar nuestros logros. Si cada vez que conseguimos algo pasamos rápidamente a lo siguiente, le quitamos importancia. Parar y reconocer nuestros méritos y disfrutar del momento, nos ayuda a estar más cómodos con nuestros logros.


· Algo muy necesario a hacer también es aprender a ajustar nuestras expectativas. Nadie puede llegar a todo y es importante recordarlo. Ver qué nos exigimos, si es algo real y tangible o si nos estamos exigiendo demasiado, es clave para vencer al síndrome del impostor. Si nos exigimos lo imposible siempre fracasaremos.


· Y por último, aunque no menos importante, tenemos el autocuidado. Es vital conocernos y entendernos, hablarnos de forma agradable y permitirnos equivocarnos.


Si tienes dificultades en poner en práctica alguno de estos pasos, o lo has intentado y el problema persiste, puede ser momento de buscar atención personalizada por parte de un psicólogo, alguien que te ayude a entender por qué te sientes así y cómo cambiarlo.


Entender de dónde viene, cómo lo experimentamos y aprender a gestionarlo, son elementos clave para nuestro bienestar.

 

 

 

Hacia una relación más sana con el éxito

 

Es fundamental aceptar que el error y la incomodidad forman parte de nuestro proceso. Tanto para poder disfrutar de nuestro presente, como para prepararnos para lo que nos depara el futuro.


Reconocer nuestro esfuerzo, valorar el proceso y permitirnos equivocarnos son la clave para sentirnos más cómodos en el éxito, así como para acallar nuestras dudas y miedos.


En lugar de preguntarte constantemente “¿y si no soy suficiente?”, prueba con “merezco esto” o “no pasa nada si no va bien”.


 

Superar el síndrome del impostor no tiene por qué ser hacer desaparecer cualquier inseguridad o miedo, puede consistir en aprender a convivir con esta parte sin que eso nos limite ni nos genere malestar.

 

Whatsapp Facebook Twitter LinkedIn