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Cada vez es más frecuente que las parejas acudan a terapia por peleas que surgen debido a temas cotidianos, como la limpieza o el orden en casa. El tono sube con facilidad y la sensación de estar siempre al límite se vuelve habitual.
Es una vivencia mucho más común de lo que parece y que generalmente se lleva en silencio. Las personas que lo padecen tienden a creer que no merecen los logros obtenidos o a quitarles importancia, como si fuese un tema de suerte, casualidad o deber.
Hoy en día todavía nos cuesta hablar abiertamente de las emociones, sobre todo de aquellas que suelen considerarse negativas, como pueden ser la tristeza, el miedo o la rabia.
Todas las familias discuten de vez en cuando, pero cuando los conflictos entre los progenitores se vuelven frecuentes o intensos, no solo generan tensión, también influyen en cómo los niños/as aprenden a manejar las emociones y las relaciones.
Desde los cuentos de hadas hasta las comedias románticas, el amor romántico ha sido idealizado como la cúspide de la felicidad humana. “El amor todo lo puede”, “la media naranja”, “quien bien te quiere te hará llorar”, o “los polos opuestos se atraen…”, son frases que seguro has escuchado y que se han grabado en tu inconsciente casi sin querer.
Nos sucede a todos que, en ocasiones, nos sentimos molestos/as o dolidos/as por los comportamientos de otras personas. Incluso cuando no es de manera intencional, los comentarios o actos de otros pueden resultarnos hirientes y desencadenar una reacción que no sabemos cómo gestionar.
La manipulación emocional es una forma de violencia que una persona utiliza para influir en los pensamientos, emociones y comportamientos de otra. El objetivo es obtener un beneficio personal y tener el control sobre la víctima.
En este artículo arrojamos luz sobre qué es un trauma emocional, cómo y cuándo se produce y los efectos que puede tener en una persona.
La ruptura de pareja es una de las experiencias más desafiantes a las que nos podemos enfrentar. Este proceso, que a menudo implica repasar y resignificar nuestra vida personal, familiar y social, puede afectar a nuestro bienestar, autoestima y capacidad para relacionarnos con otras personas.